Te acercas… Ya te noto en cada poro de mi piel y en cada esquina… ¿No ves a los niños con su chaqueta azul marino? ¿No ves las mangas largas? ¿No ves ese frente frío que han previsto para esta semana? ¿No ves que el jersey ya no está en el armario?
Volverán esos sábados empapados de noviembre y lágrimas en los que me cobijo bajo mi edredón de plumas y me abrazo soñando que él (la persona de la semana/mes/trimestre/año/lustro/década/siglo) está conmigo, viva pero casi muerta de ausencia, despierta pero sin despertarme, mirando un punto fijo de la pared, a 1000 kilómetros de todo lo conocido mientras oigo la lluvia caer monótona en el otro lado del mundo… volverán esos sábados contigo, ¿no?
Volverán los paseos con paso apresurado cuando el frío calaba, y mi respiración nerviosa dejaba un rastro de vapor por el aire, y me abrochaba la chaqueta, y escuchaba los valses de Chopin (POR TU CULPA) en mi cabeza, y mirar rostros y no ver a nadie, solo estamos tú, yo, y la música en el atril del piano… Porque volverán esos anocheceres tempranos en los que huía de mí hacia ninguna parte, ¿verdad?
Volverán los días de colegio en los que la pizarra se llenaba de ecuaciones y llovía y no había recreo y me quedaba mirando llover por la ventana y escuchaba el cuchicheo infantil, y las gotas me inundaban y me ahogaba en charcos de matemáticas y me perdía entre tantos pensamientos insensatos… Porque volveré a ser la única que se equivoca en las cuentas y que no tiene calculadora porque quiere aprender a equivocarse… ¿sí?
Volverán las noches grises encerrada en mi cuarto con una tableta de turrón de chocolate y partículas de mantecados cubriendo mi sudadera azul marino mientras la pantalla del ordenador ilumina mi rostro y mis ojeras, y el invierno de Vivaldi sonando de fondo mientras el calentador hace ruido e intenta a duras penas calentarme el ánimo… Porque volverán esas madrugadas de los violines sangrantes y el teclado cliqueando… ¿A que volverán?
Y volverán el paraguas morado y las botas amarillas, los temblores de ánimo, el aislamiento, las borrascas, las ropas oscuras, el repiquetear de la lluvia contra mi ventana, lo absurdo, el crujir de mis huesos con el frío, el piano, los termos de café, la trémula luz de las farolas, la oscuridad, las matemáticas, el irrealismo…
Porque tú, querido invierno, volverás, ¿no?
Hola :)
ResponderEliminarTienes un premio en mi Blog. Espero que te pases para recogerlo!
Besos!
Genial blog :)
ResponderEliminarte sigo pasate por el mio!
www.allmyworldisyou.blogspot.com
La verdad hermoso. El invierno tiene sus cosas, se sufre por un lado el frio pero creo que ciertas cosas por mas que nos quejemos nos gustan. Me encanta como escribís...un placer leerte. beso
ResponderEliminarhttp://el-ser-bohemio.blogspot.com/
A.Soñadora.. gracias!!!
ResponderEliminarAna... ahora me pasooo.... gracias por seguirme... =)
Ser Bohemio..... ¬¬ supongo que gracias... =D
Pues sí, Daniela... volverá el invierno con todo lo que ello conlleva... abrigos, fríos, heladas, nieblas, frentes fríos en los telediarios... las Navidades... si es que la vida es una pequeña rutina, pero bueno... mientras sigamos contándolo ni tan mal, no te parece?... de momento, habrá que pasar el otoño que nos entró hace un par de días.
ResponderEliminarSaludos!