16 ene 2011

cuarenta.

Su café se enfría sobre la mesa
y él no se da cuenta
¿quién sabe?
quizá él no exista
quizá la taza tenga miedo
quizá sea invierno y todo ‘’deba estar’’ imperativamente
frío.


Tiene el alma aparte
y los ojos con nubes y claros
¿quién sabe?
quizá sus nubes acaricien rascacielos
quizá no tenga alma
quizá sus sueños rompan
pararrayos.


Una guía turística que hojeó en su insomnio
y un cacho de equipaje que se le olvidó en la almohada
¿quién sabe?
quizá en alguna ciudad de doble nombre
quizá en algún aeropuerto
quizá en algún beso
se dejó la sombra.

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