Disfrutar con la rutina, con cada día lo mismo, siempre lejano, pero cerca, y no quiero perderte. Con tus ojos cambiantes como las mareas, que bajo el influjo de quién sabe qué divinidad cambian de azules a verdes, y luego a grises. Disfrutar cob la rutina, con el frío invierno, con caramelos, con el crujir de las hojas en un examen y con la lluvia. Contigo.
Disfrutar con las rutinas y con todo el silencio. Con un desaconocido vals de Chopin y las semicorcheas sangrantes de una obra de Vivaldi.
Monotonía. Porque nada me place más que tenerte cerca. Monotonía. Porque odio los cambios. Monotonía, por no perder nada. Monotonía, por no perderte.
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