Tenías la mirada
llena de barcos.
Te diluías con la sal
como se funde
la ternura con la sonrisa,
el cielo con el mar
muy allá,
demasiado lejos.
El viento te rebuscaba los cabellos;
las borrascas
-nacidas de otro mar-
desembocaban en este;
el tiempo ya no era nada
y tú, mi tú, estabas lejos.
Sí, lejana estabas;
lejano todo universo conocido;
lejanos los dos
en tierra de nadie.
...
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