Un cristal algo sucio
se refleja en unos ojos de vidrio gris;
más allá del edificio
el universo no se es.
Resbala por los tejados y las alcantarillas,
cae y se mata y no mata y se cae.
La borrasca,
(empecinada en existir tan solo un instante)
las goteras de su salón
y el más infinito de los silencios.
Es la historia de un hombre solo:
el periódico (en pretérito incierto)
está mojado
las rutinas colgadas al lado de las llaves de salida
están mojadas
los surcos de su rostro
están mojados.
La historia de un hombre solo
que observa su autodestrucción
con ojos que nunca lloran.
...
nena nena, vos siempre me vas a dejar así?
ResponderEliminarun besote
wauh...
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