Los campos de girasoles de la ventanilla
(como el más allá de los asfaltos),
Schubert que resucita en las ondas de radio,
las nubes transeúntes de junio,
atar un nudo, acortar distancias.
Un feliz peregrinaje hacia tí –amor-
un tibio regreso de mi nombre a tus labios.
Las seis del mediodía en un tiempo que ya no cuenta
y los Celsius no paran de subir.
Te miro cogido con agujas en el grano gris
de esta foto desenfocada (¿recuerdas cuando…?)
…y tu cuello y tus mejillas
y tus ganas de vivir
y la literatura de tus ojos.
Oigo tu risa,
siento tu presencia.
Huelo la libertad.
...
...
en este caso pareciera que hablaras de mí...
ResponderEliminargracias!
me encanta, porque yo no sé decir ese pasaporte, todavía.