Si no fuese imposible mirarte, te miraría hasta quedarme ciega. Si pudiera oír tus palabras, te oiría hasta quedarme sorda. Si no fuese ilógico hablarte te juro que te diría ‘’lo siento’’ hasta quedarme muda. Si no estuviese maldito tu amor te amaría hasta romperte el corazón. Si no fueses un reflejo de lo que amé te amaría tanto que moriría. Y ahí estás tú: mirando, escuchando, hablando, amando, sonriendo, observando, soñando, riendo, cantando, jugando, brillando con tu luz propia… ¡Ay, estrellita! Y odiándome. Si no estuvieses prohibido, si no fueses algo maldito, si no fueses solo la sombra de mi pasado te querría tanto… Porque, querido nadie, eres sólo y únicamente el reflejo roto de lo inalcanzable. Y aunque no pueda mirarte si no quiero acabar fulminada por tus ojos. Aunque no pueda oírte si no quiero acabar muerta por la maldad de tus palabras. Aunque no pueda hablarte si no quiero ser atacada por tu indiferencia. Aunque no deba quererte para que no aumente tu odio… ¡Te amo, te amo y te amo! Por eso tengo que marcharme. No me vayas a buscar, queridísima sombra, que lamentablemente estaré ya bajo tierra.
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