Tic-tac.
Te estoy escuchando reír.
Tic-tac.
Sé que sonríes ante mi pena.
Tic-tac.
Dicen que la excepción confirma la regla.
Tic-tac.
La tonta regla de lo imperfecto y tú, la querida y odiosa excepción.
Tic-tac.
Preguntan geografía. Como si fuéramos algún día a Rusia o a Asia Central o a los polos.
Tic-tac.
Qué irónico.
Tic-tac.
Tu risa, tu voz, tu pelo.
Tic-tac.
Qué pena: lo perfecto imposible.
Tic-tac.
¡Qué se calle el odioso reloj!
…
Así está mejor.
Y tu risa…
¡Qué se calle tu maldita risa!
…
Bien.
Tu mirada…
¡Que se corroa el color de tus ojos con la lluvia!
…
Mejor.
Hay mucho ruido, risas, bromas, vidas ajenas.
¡Piedad! ¡Que cesen las voces!
…
El silencio…
Al final solo quedará un paraíso,
no hecho de ciudades, ni de océanos,
ni de capitales, ni de pensamientos,
i de matemáticas.
Una vida no será un error,
todos seremos todo y nada,
todos seremos inmortales.
Al final solo quedará un paraíso
donde solo estemos tú, yo, y el silencio.
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