6 dic 2009

Paraíso

Tic-tac.
Te estoy escuchando reír.
Tic-tac.
Sé que sonríes ante mi pena.
Tic-tac.
Dicen que la excepción confirma la regla.
Tic-tac.
La tonta regla de lo imperfecto y tú, la querida y odiosa excepción.
Tic-tac.
Preguntan geografía. Como si fuéramos algún día a Rusia o a Asia Central o a los polos.
Tic-tac.
Qué irónico.
Tic-tac.
Tu risa, tu voz, tu pelo.
Tic-tac.
Qué pena: lo perfecto imposible.
Tic-tac.
¡Qué se calle el odioso reloj!

Así está mejor.
Y tu risa…
¡Qué se calle tu maldita risa!

Bien.
Tu mirada…
¡Que se corroa el color de tus ojos con la lluvia!

Mejor.
Hay mucho ruido, risas, bromas, vidas ajenas.
¡Piedad! ¡Que cesen las voces!

El silencio…
Al final solo quedará un paraíso,
no hecho de ciudades, ni de océanos,
ni de capitales, ni de pensamientos,
i de matemáticas.
Una vida no será un error,
todos seremos todo y nada,
todos seremos inmortales.
Al final solo quedará un paraíso
donde solo estemos tú, yo, y el silencio.

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